Reemplazar una llanta gastada sin saber por qué se gastó es pagar dos veces por el mismo problema. El desgaste irregular puede venir de presión incorrecta, desalineación, falta de balanceo, piezas de suspensión con juego, frenado o un daño previo. Antes de recomendar algo, revisamos la banda de rodamiento, el patrón de desgaste, los daños visibles y la forma en que se comporta el vehículo.
Una vibración o una desviación tampoco siempre son culpa de la llanta. Pueden venir de un rin deformado, un rodamiento, un freno o la suspensión. Inspeccionamos lo que está a la vista y le explicamos cuál es el siguiente paso: reparación, instalación, balanceo, rotación, reemplazo, alineación u otra revisión del vehículo.
Ofrecemos instalación, balanceo, rotación, inspección, servicio del sistema de monitoreo de presión (TPMS) y evaluación de pinchazos. Al terminar cualquier trabajo aprobado, verificamos la presión en las cuatro ruedas y anotamos lo que todavía requiere atención.