En Hanson se maneja distinto que en la ciudad. Las carreteras de dos carriles que salen de la Route 14, la Route 27 y la Route 58 bordean lagunas y campos de arándano, con bordes irregulares, ondulaciones y parches después de cada invierno. Ese piso castiga la dirección y la suspensión: el volante queda descentrado, las llantas se gastan por dentro y aparecen golpes al pasar un desnivel. Son los motivos que más nos traen clientes desde Hanson.
Hay otro problema que no se ve desde arriba. La sal, el barro y la humedad atacan el bastidor, los travesaños y los anclajes de la suspensión, y la corrosión avanzada solo aparece con el auto en el elevador. Durante la revisión le mostramos el estado de la estructura y separamos lo urgente de lo que puede esperar. Si usted toma el tren en la estación Hanson de la Kingston Line, el taller queda de camino: deje el auto, siga a la estación y recójalo al regresar. Luz de motor, aire acondicionado, frenos o pérdida de potencia se atienden con el mismo orden: prueba, presupuesto por escrito y después la reparación.